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¡Victoria en el Tribunal Supremo!

Nuestros genes nos pertenecen a nosotros, no a las empresas
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June 13, 2013



Hoy, el Tribunal Supremo de los EEUU respondió con un contundente “NO” a la pregunta “¿Deberían las empresas patentar genes humanos?”

La respuesta parece obvia, pero en los últimos 30 años, la Oficina de Patentes de los Estados Unidos ha emitido patentes sobre miles de genes humanos, incluidos los genes asociados con el cáncer de colon, la enfermedad de Alzheimer, distrofia muscular y otras enfermedades devastadoras. Las empresas con patentes sobre genes tenían derecho a detener a cualquier otro grupo de científicos que quisiera examinar, estudiar, analizar o desarrollar pruebas de nuestros genes.

El caso ante la corte se centraba en el patente de dos genes, BRCA1 y BRCA2, controlados por una empresa con sede en Utah llamada Myriad Genetics. Todos tenemos estos genes, pero las personas con ciertas mutaciones tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de la mama y del ovario. Por tanto, es crucial que algunas personas con este riesgo tengan a su alcance las pruebas para estos genes con el fin de poder tomar decisiones médicas informadas (como Angelina Jolie quien reveló el mes pasado que se sometió a una doble mastectomía después de conocer su alto riesgo de desarrollar cáncer de la mama). Pero los patentes de genes le daban un monopolio a Myriad, ya que la empresa podría dictaminar qué tipo de pruebas se le ofrecería al público, a qué precio y hasta la disponibilidad de una segunda opinión.

Myriad argumenta que los genes se convierten en su invento, o propiedad, una vez que son "aislados", o retirados de nuestras células  y del cuerpo humano.

El Tribunal Supremo rechazó este punto de vista en una decisión unánime escrita por el juez Thomas:

"Myriad no ha creado nada. Desde luego, encontró un gen importante y útil, pero separando ese gen de su material genético circundante no es un acto de invención."

El fallo también debería afectar a muchos otros patentes que fueron otorgados a empresas por “inventar” estos genes después de haberlos aislado.

Al invalidar los patentes, la Corte levantó una barrera importante para avanzar el tratamiento y la prevención de enfermedades graves. Y de hecho la decisión va a ayudar, no dificultar, la industria de la biotecnología. La mayor parte de la industria se centra en el uso de genes como un punto de partida para crear nuevas herramientas, pruebas y terapias. Si bien se podía patentar todas estas aplicaciones, los propios genes deben permanecer al alcance del público para que los científicos de las universidades y las empresas puedan libremente estudiar y utilizarlos. Un grupo de asesoramiento del Departamento de Salud y Servicios Humanos también llegó a la conclusión en 2010 de que no era necesario patentar a los genes para incentivar su búsqueda o la oferta de pruebas genéticas.

La ACLU también argumentó ante la Corte que un tipo de ADN, llamado ADN complementario ("cDNA"), no debería ser patentable cuando es una copia espejo de “mRNA” humano. Aunque el Tribunal estuvo en desacuerdo hoy. Si bien no concordamos con esta afirmación, la decisión en su conjunto representa un enorme cambio en la ley de patentes de los Estados Unidos. La opinión le da una especie de escudo legal al cuerpo humano de una indebida incursión a la naturaleza por la propiedad privada. Y debido a que el ADN complementario no es necesario para hacer pruebas genéticas, otros laboratorios ahora podrán ofrecer la prueba de los genes BRCA a sus pacientes.

Celebramos la decisión de la Corte como una victoria para las libertades civiles, la libertad científica, los pacientes, y el futuro de la medicina personalizada. También demuestra el poder de la creación de alianzas para defender el interés público. La Fundación Pública de Patentes y la ACLU presentaron el caso hace cuatro años, en nombre de veinte demandantes, incluidas las organizaciones que representan a más de 150.000 profesionales médicos, genetistas, grupos de defensa de la salud de la mujer, y millones de pacientes. Pocos esperaban una victoria ante una práctica establecida hace décadas por la Oficina de Patentes y la posición arraigada de la industria. Sin embargo, este caso nos da una muestra poderosa que el litigio puede producir cambios importantes cuando diversas comunidades se unen. Aquí, las comunidades médicas, científicas y de los pacientes se unieron, y luego muchos otros, incluyendo eventualmente el gobierno de los EE.UU. Reconocemos los aportes importantes de todos ellos como un factor crucial de nuestro éxito de hoy.

 
 

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