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Ayudando a los Menores No Acompañados en Nuestra Frontera

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July 10, 2014

Por Georgeanne M. Usova, Oficina Legislativa de Washington de la ACLU

Traducido del inglés

En este momento hay niños enjaulados en la frontera de Estados Unidos-México. Y cada día llegan más.  Tres cuartas partes de estos niños – algunos de tan solo cuatro años – son de Guatemala, El Salvador, y de “la capital mundial de homicidios”, Honduras.  Muchos están huyendo de la desenfrenada violencia por las drogas, de las pandillas y de la violencia sexual en esos países, y se arriesgan en un largo y extremadamente peligroso recorrido por la posibilidad de tener un futuro.  Algunos no llegan.  Otros caen en manos de traficantes, en donde pueden ser asaltados, violados, secuestrados, abusados, o abandonados.

Aquellos que sobreviven el viaje están llegando en mayores número como nunca antes – se espera al menos a 90,000 para fin de año – y no hay duda de que ésta crisis está poniendo mucha tensión a los recursos de Estados Unidos, mientras que las agencias federales tratan rápidamente de mantenerse al paso con el flujo en un sistema equipado para muchos menos niños.

Se necesitan fondos de emergencia lo más rápido posible para asegurarnos de que estos niños vulnerables sean alojados adecuadamente, vestidos, alimentados y que se les atiendan sus necesidades básicas.  El sistema de cortes de migración está desesperadamente necesitado de recursos para poder proveer audiencias significativas a estos niños.   

A principios de esta semana, la administración presentó una amplia solicitud de emergencia de asignaciones suplementarias, que proporcionaría $3.7 billones entre múltiples agencias federales para hacerle frente a la crisis.  He aquí un rápido vistazo a lo que hay en ella:

·         Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS por sus siglas en inglés): $1.8 billones, fondos para HHS es el pedazo más grande de la solicitud, incluyendo recursos para la custodia, examinación, y acomodo de los niños después de que sean transferidos de la custodia de CBP.  Estos fondos son absolutamente necesarios para proveer alojamiento y cuidados de emergencia.  También tienen un gran retraso, considerando que HHS ha estado trabajando con recursos insuficientes por años, aun cuando CBP empezó a reportar un incremento en las detenciones de menores no acompañados en el 2011.  Finalmente, el Congreso deber de garantizar que estén disponibles fondos adecuados para mantener los servicios de reasentamiento para refugiados que ya están en curso y que no son relacionados a esta crisis, y que los fondos que han sido desviados de otras labores con refugiados sean restaurados.

·         Departamento de Justicia (DOJ por sus siglas en inglés): La administración solicitó $62.9 millones a DOJ para cubrir las necesidades legales asociadas con la crisis, incluidos $45.4 millones para contratar 40 equipos de jueces de migración adicionales, $2.5 millones para extender los programas de orientación legal, y $15 millones para proveer abogados a los menores que enfrentan un proceso de migración solos.  Aunque esto será un aumento alentador, no se acerca a cubrir las demandas del eternamente poco financiado sistema de cortes de migración, que ya se enfrenta a un enorme retraso nacional de más de 366,000 casos.  Además está seriamente desproporcionado en comparación con los grandes aumentos solicitados por el Departamento de Seguridad Interna (DHS por sus siglas en inglés), lo que continúa una tendencia destructiva de destinar más recursos para cuestiones de seguridad sin igualar los recursos para adjudicaciones, lo que solo perpetúa un cuello de botella en las cortes de migración y hace más difícil que el gobierno cumpla con sus obligaciones de facilitar a cada niño una audiencia coherente.

·         Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés): La solicitud de la administración de $1.1 billones adicionales para ICE incluye $879 millones para también detener, procesar y deportar padres migrantes así como para aumentar alternativas de detención.  Gran parte de esa cantidad podía ser utilizada para incrementar la detención de familias exponencialmente – de menos de 100 camas actualmente a miles.  Detención no es solo un disuasivo no efectivo para las personas que están huyendo de situaciones desesperadas, sino que es inapropiada para familias por la trayectoria de abusos y condiciones inhumanas que ha tenido ICE.  Aunque la solicitud menciona el incremento de alternativas importantes para los padres en detención, también omite específicos sobre cuántos fondos serán dirigidos en realidad a esos esfuerzos.

·         Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés): la administración solicitó $393 millones adicionales para que CBP cuide de los niños en lo que son transferidos a custodia de HHS.  Pero también incluye gastos para más personal de agentes de la Patrulla Fronteriza, mismos que son innecesarios considerando que hay más agentes como nunca antes y las detenciones en total, a pesar de la crisis, siguen históricamente bajas.  Además, la propuesta incluyó $39.4 millones para vigilancia adicional de aviones teledirigidos.  Esto no tiene sentido, ya que los niños y las familias no están intentando cruzar la frontera sin ser detectados.  De hecho, muchos se están entregando o buscando a los agentes para recibir ayuda.  Los migrantes están siendo detenidos, así que militarizando la frontera con mecanismos de vigilancia adicionales no abordará el problema en cuestión. El congreso debe  cuestionar si estos recursos podrían ser invertidos en otra parte.

Asimismo, la carta del Presidente Obama que acompañó esta solicitud envía señales de que por separado podría solicitar al Congreso que cambie la ley para que los niños puedan ser deportados más rápido y con menores protecciones procesales, como lo señaló en su carta al Congreso la semana pasada.  Algunos Republicanos ya están pidiendo dichos cambios como condición para autorizar los fondos de emergencia.  Bajo este escenario, en lugar de que los niños sean transferidos a HHS para que profesionales los examinen y determinen si han sido víctimas de tráfico o si tienen peticiones de asilo, los menores podrán ser sujetos a una deportación inmediata a discreción de agentes de la Patrulla Fronteriza que no cuentan con ninguna capacitación en bienestar infantil.

Eso sería algo muy malo, no solo para los niños que serían enviados de regreso a las mismas condiciones peligrosas de las que escaparon y por las que arriesgaron su vida, pero para la nación y ya que habla de cómo tratamos a los más vulnerables de entre nosotros.

Mientras los legisladores consideran un camino a seguir, deben de asegurarse que los fondos adicionales, ante todo, respondan a las necesidades humanitarias inmediatas.  Deben también de rechazar cualquier propuesta que expanda innecesariamente el régimen de la aplicación de las leyes de migración o que debilite las protecciones legales existentes para niños.

Esto es lo que estos niños merecen, y se reflejaría positivamente en nosotros como nación.

 

 
 

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