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Ferguson es cada pueblo de los Estados Unidos

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August 20, 2014

Por Nusrat Choudhury, abogada del Programa de Justicia Racial de la ACLU (traducido del inglés)

La trágica muerte de un adolescente en miras de ir a la universidad, Michael Brown, ha planteado preguntas sobre la frecuencia con la que la policía asesina a hombres desarmados de raza negra en los Estados Unidos. La respuesta es, por desgracia, demasiado a menudo.

Hace apenas tres meses, en una cálida tarde de abril, un policía blanco disparó y mató a Dontre Hamilton, un hombre de raza negra de 31 años de edad, en el centro del parque Red Arrow en Milwaukee. De acuerdo con el jefe de la policía de Milwaukee, el oficial estaba "defendiéndose a sí mismo en una situación de violencia." Pero el informe de testigo presencial de una barista de Starbucks pinta un panorama muy diferente.

De acuerdo con la barista, Hamilton había estado durmiendo en la acera de hormigón a lado de Starbucks cuando dos policías se le acercaron, le hicieron preguntas, y se fueron tras determinar que él no estaba haciendo nada malo. Pero una hora más tarde, la barista oyó gritos. Al mirar por la ventana de Starbucks, vio a otro policía blanco de pie frente a Hamilton, quien estaba sosteniendo el garrote del oficial en una postura de defensa. El oficial "arremetió" contra Hamilton en un intento de agarrar el garrote, pero no pudo. La barista vio con horror como el oficial se puso a 10 pies de distancia de Hamilton, sacó un arma y disparó a Hamilton 10 veces en rápida sucesión sin la emisión de advertencias verbales. La barista informa que ella nunca vio a Hamilton golpear al oficial con su garrote.

La trágica muerte de Hamilton tiene un sorprendente - y muy preocupante - parecido con la muerte de Michael Brown, quien fue baleado por un oficial seis veces, incluyendo dos en la cabeza, después de haber sido detenido por caminar por el medio de una calle. Incluyendo Hamilton y Brown, al menos seis hombres negros fueron asesinados a tiros por la policía desde abril en circunstancias que sugieren el uso injustificado de la fuerza excesiva y la posible discriminación racial.

En julio, Eric Garner fue asesinado en Nueva York por oficiales que le hicieron una llave estranguladora - una táctica prohibida - y golpearon su cabeza contra una acera durante un intento de detenerlo por la supuesta venta de cigarrillos ilegales.

A principios de agosto, la policía en Beavercreek, Ohio, disparó mortalmente a John Crawford III en un Walmart, donde Crawford estaba sosteniendo una pistola de aire comprimido que había agarrado de un estante de la tienda.

Apenas unos días después de la muerte de Brown, Ezell Ford fue asesinado por la policía en una acera de Los Ángeles durante una parada de investigación. Mientras que la policía sostiene que los agentes abrieron fuego después de una "lucha", la madre de Ford informa que él estaba tendido en el suelo cumpliendo con la orden de los oficiales cuando éstos le dispararon tres veces en la espalda.

Y al día siguiente, el periodista Dante Parker fue asesinado en Victorville, California, después de que la policía le hubiera descargado una pistola eléctrica varias veces para intentar arrestarlo como sospechoso en un robo ocurrido cerca. Al parecer, la policía sospechó de él porque estaba montando una bicicleta, y se había reportado que el sospechoso del robo había huido en una moto.

Las historias de estas seis personas dejan algo dolorosamente claro: El asesinato de los hombres de raza negra en incidentes que comienzan como paradas policiales de investigación son de todo menos inusual en Estados Unidos. En este sentido, Ferguson es cada pueblo de los Estados Unidos.
Hay una razón para esto. Más de 240 años de esclavitud y los 90 años de segregación legal en este país han creado un legado de actuación policial racializada. Los asesinatos y palizas se encuentran en uno de los extremos de un espectro en el que la gente de raza negra - jóvenes en particular - son estigmatizadas rutinariamente, humilladas y acosadas como objetivos para que la policía las pare, y las cachee, incluso cuando no están haciendo nada mal.

Los números muestran la realidad.

Estudios de paradas de tráfico en Rhode Island y paradas peatonales en Nueva York confirman que la policía detiene a las personas de raza negra en mayor proporción que a las de raza blanca. Aún más preocupante es que el estudio realizado sobre Nueva York determinó que la composición racial del barrio era el factor principal para determinar las tasas en que las personas son paradas por la Policía de Nueva York, por encima y más allá del "rol de delincuencia, condiciones sociales, o la asignación de los recursos a la policía." En otras palabras, los policías de Nueva York van tras las personas de raza negra debido a su raza – no porque casualmente vivan en un lugar peligroso o en un área llena de policías.

Los datos de Ferguson refleja también estas disparidades raciales. El año pasado, las personas de raza negra no sólo representaron el 86 por ciento de las paradas policiales, el 92 por ciento de los cacheos, el 93 por ciento de las detenciones por la policía de Ferguson, y no sólo la oficina del procurador general del estado calculó que las personas de raza negra estaban sobrerrepresentadas en estos encuentros en comparación con sus cifras de población, sino que además, aún más contundente es el hecho de que aunque la policía era dos veces más propensa a cachear a las personas negras que a las blancas después de haber iniciado una parada, era más probable que se encontrara a las personas de raza blanca con contrabando.

No es apresurado concluir que los mismos prejuicios que causan esas disparidades raciales también hacen que sea más probable que los hombres negros mueran durante las detenciones policiales. Según la Oficina de Estadísticas de Justicia del Departamento de Justicia, aunque los hombres negros representan sólo el 27,8 por ciento de todas las personas detenidas desde 2003 hasta 2009, éstos conforman un 31,8 por ciento de todas las personas que murieron durante una detención, y la mayoría de dichas muertes fueron homicidios.

¿Por qué la policía racializada persiste a pesar del fin de la esclavitud y de la era de segregación racial? A pesar de que el sesgo racial explícito puede ser menos prominente hoy (aunque lejos de haber sido eliminado), los sesgos raciales implícitos nos plagan a todos nosotros, incluidos aquellos encargados de mantener nuestras calles seguras. Un amplio y convincente cuerpo de investigación ha demostrado cómo estos procesos mentales inconscientes penetrantes, activados de forma automática, se traducen en acciones con consecuencias devastadoras para la población de raza negra.

En particular, los investigadores han documentado bien el sesgo durante los tiroteos. Un estudio de vídeo juego simula las decisiones casi instantáneas realizadas por los agentes de policía para disparar a sujetos armados y abstenerse de disparar al desarmado. El estudio reveló que los participantes fueron más propensos a disparar por error a los sujetos de raza negra que a los de raza blanca.

Ambos, los sesgos explícitos e implícitos, conducen muy a menudo a la muerte de hombres negros en los encuentros entre civiles y la policía. Y afianzan la indignidad diaria y la humillación experimentada por las personas de raza negra que son detenidas, interrogadas, y cacheadas por la policía cuando no han hecho nada mal.

La policía ha jurado servir y proteger a todos por igual, no de manera desproporcionada detener y hostigar a sólo ciertas comunidades. En vez de expresar sorpresa y shock durante un verano donde seis hombres negros han sido asesinados por la policía en circunstancias muy cuestionables, depende de nosotros hacer algo.

El más importante primer paso es proporcionar una rendición de cuentas -incluso a través de que la Procuraduría General emita una prohibición completa de prácticas de perfilación racial. La rendición de cuentas permitirá el avance de la justicia por los daños pasados y acondicionará el camino a seguir para un futuro en el que estemos más cerca de

 
 

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