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Florida: Policía oculta uso de rastreador de teléfonos celulares ante tribunales porque el fabricante se lo pidió

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March 5, 2014

Blog traducido del inglés, publicado originalmente por Nathan Freed Wessler, abogado del Proyecto de Expresión, Privacidad y Tecnología de la ACLU.

Parece que al menos un departamento de policía de Florida no le indicó a los jueces acerca del uso de un dispositivo de rastreo de teléfonos celulares debido a que el departamento tiene el dispositivo en préstamo y prometió al fabricante mantener todo en secreto. Pero cuando la policía hace uso de equipos de vigilancia invasiva para obtener a escondidas información acerca de las ubicaciones y comunicaciones de un gran número de personas, la supervisión judicial y el debate público son esenciales. Los dispositivos, probablemente fabricados por la Harris Corporation con sede en Florida, son llamados “stingrays” [nombre en inglés con el que se conocen a las rayas marinas con púas en la cola] y por desgracia esta no es la primera vez que el gobierno ha tratado de ocultar su uso.

Así que la ACLU y la ACLU de la Florida han unido esfuerzos para romper el velo de secretismo que rodea el uso de stingray por parte de la policía en el estado de la Florida, presentando la semana pasada un recurso de acceso público a los documentos sellados en la corte estatal, y solicitudes de registros públicos de cerca de 30 departamentos de policía y oficinas de alguaciles de toda la Florida en busca de información acerca de la adquisición y uso de las stingray (ejemplos aquí y aquí).

También conocidos como “cell site simulators”  estos dispositivos suplantan a las torres de telefonía celular, haciendo que los teléfonos revelen su ubicación exacta y la información acerca de todas las llamadas y mensajes de texto que envían y reciben. Cuando están en uso, estos dispositivos obtienen información de personas inocentes y presuntos delincuentes por igual.

El poder de los stingray, y los extremos a los que la policía está dispuesta a llegar para ocultar su uso, se ponen de manifiesto por una causa abierta en la Florida, en el caso State v. Thomas. Tal como fue puesto en manifiesto en un reciente dictamen de un tribunal de apelaciones de Florida, la policía de Tallahassee utilizó un dispositivo del cual aún no se conoce el nombre - es casi seguro que se trató de un stingray – para rastrear un teléfono robado hasta el apartamento de un sospechoso. (La relación de este caso con el uso de stingray fue señalada por primera vez en enero por Declan McCullagh de CNET, un sitio Web dedicado a artículos de tecnología). Entonces [la policía] llamó a la puerta, pidió permiso para entrar y, cuando la novia del sospechoso se negó, irrumpieron en el interior, llevaron a cabo una búsqueda, y arrestaron al sospechoso en su casa. La policía optó por no obtener órdenes que autorizaran ni el uso del stingray  ni la búsqueda en el apartamento. Aunque parezca increíble, esto se dio así aparentemente porque habían firmado un acuerdo de confidencialidad con la empresa que les dio el dispositivo. La policía parece haber interpretado en el acuerdo que ellos no podían ni siquiera revelar el uso de estos dispositivos a los jueces, en quienes nosotros por lo general contamos para que supervisen las investigaciones policiales.

Cuando el abogado del sospechoso trató de preguntar a la policía cómo fue que ésta rastreó el teléfono de su cliente hasta su casa, el gobierno se negó a responder. Un juez finalmente obligó al gobierno a explicar su conducta al abogado, pero sólo después de cerrar el acceso de la sala de audiencias al público y de sellar la transcripción de los procedimientos para que el público y la prensa no pudieran leerlo. Sólo más tarde, cuando el caso fue visto en la apelación, fue cuando el hecho más asombroso se coló. Como señalaron dos jueces durante argumento oral, a partir de 2010 el Departamento de Policía de Tallahassee había usado stingray en la asombrosa cifra de 200 veces sin siquiera revelar su uso a un juez para obtener una orden de judicial.

La potencial vigilancia inconstitucional por parte del gobierno en esta escala no debe permanecer oculta ante el público sólo porque una empresa privada desea secretismo. Y ciertamente no debe ocultarse de los jueces. Es por eso que hemos pedido al tribunal de Florida que originalmente selló la transcripción que ahora la ponga a disposición del público. Y esa es la razón por la que hemos pedido a los departamentos de policía en toda la Florida a que informen si usan estos dispositivos, cuáles son las normas que establecieron para proteger a terceros inocentes de invasiones injustificadas de su intimidad, y si obtienen órdenes de los jueces antes de implementar los dispositivos.

Aunque el uso secreto de stingray es cada vez más expuesto por la prensa (y por la ACLU), los detalles públicos siguen siendo escasos. Nuestro nuevo trabajo en la Florida es parte de los esfuerzos nacionales para entender cómo la policía está utilizando estos dispositivos, y si es necesario hacer reformas para proteger nuestra privacidad de la extralimitación de la ley.

 
 

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