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Howard Simon: La libertad matrimonial está llegando a Florida

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Howard L. Simon es director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles de la Florida.

Howard L. Simon es director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles de la Florida.

July 23, 2014

Impulsadas por la decisión del Tribunal Supremo de los EE.UU. en el caso de la ACLU en nombre de Edie Windsor que derogó parte de la llamada Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA), la cual prohibía al gobierno federal reconocer los matrimonios de parejas del mismo sexo, más de 20 cortes han dictado sentencias contra prohibiciones estatales similares.
La semana pasada, el juez del Tribunal de Circuito del Condado de Monroe, Luis M. García, declaró inconstitucional parte de la prohibición de la Florida. Más casos están en proceso, incluido el caso de la ACLU en un tribunal federal que busca algo que la opinión del juez García no aborda: el reconocimiento de los matrimonios realizados en otros estados.
La ola de actividades en todo el país implica batallas basadas en debido proceso y las cláusulas de protección igualitaria ante la ley contenida en la Decimocuarta Enmienda – enmienda que fue añadida a la Constitución después de la Guerra Civil para evitar que los estados privaran a cualquier persona de sus derechos fundamentales.
Pero otras inquietudes relacionadas con nuestra democracia son planteadas ahora con la revolución de los derechos legales de las personas gay en la que nuestra nación se encuentra en este momento: ¿Por cuánto tiempo más se nos va a pedir que soportemos los sesgos y prejuicios presentes en nuestras leyes?

Hasta que el Tribunal Supremo de EE.UU. revocó la prohibición de Virginia sobre el matrimonio interracial hace casi 50 años en otra victoria emblemática de la ACLU, este tipo de matrimonios estaban en contra de la ley en muchos estados. El Tribunal Supremo confirmó el principio de larga data de que, en una democracia constitucional, "los derechos fundamentales no pueden ser sometidos al voto; ellos no dependen del resultado de ninguna elección.”

Tener principios constitucionales significa que ni el voto de la Legislatura, ni el voto de la gente pueden negarle el trato igualitario a un grupo minoritario.

Los promotores de la prohibición del matrimonio se molestan cuando se habla de sus prejuicios y sesgos. Dado que el rechazo hacia una minoría, como lo ha reconocido el Tribunal Supremo de Justicia, no es una base admisible para políticas públicas, los oponentes al matrimonio enmascaran su aversión detrás de la afirmación de que la prohibición defiende el voto del pueblo para "proteger" el matrimonio tradicional, fomenta la procreación y fomenta un mejor entorno para la crianza de los hijos.

Irónicamente, la ferocidad y el absurdo con los que los líderes del movimiento anti-matrimonio argumentaron que ellos no sentían aversión, hicieron que el Juez García estableciera que de hecho la prohibición fue motivada por prejuicios contra las personas gay y lesbianas.

Celebramos la decisión del Juez García – por la pareja demandante, Aaron y William, y por las otras parejas (y sus familias) que serán beneficiadas, porque este tribunal protegió los derechos de una minoría en contra de lo que Alexis de Tocqueville llamó "la tiranía de la mayoría.”

La igualdad matrimonial está llegando a la Florida, pero el camino para llegar allí pasa a través del Tribunal Supremo de los EE.UU. – del cual regresaremos pronto.

 

 
 

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