a
b
No

Justicia para los trabajadores que laboran en las sombras

Send to friendRecomendar en FacebookCompartir en TwitterPrinter-friendly version

March 11, 2015

Derechos Humanos Universales

Por Sarah Mehta, Investigadora del Programa de Derechos Humanos de la ACLU.

Leopoldo Zumaya trabajaba como recolector de manzanas en Pensilvania cuando se cayó de un árbol, quebrándose una pierna y dejándolo con un daño permanente en el nervio y un trastorno de dolor crónico.  El médico que trató las lesiones del Sr. Zumaya dijo que éstas estaban entre las peores que él hubiera visto, pero cuando su empleador supo que el Sr. Zumaya no podría regresar a trabajar, expulsó al Sr. Zumaya del campo de trabajo agrícola en donde vivía y se rehusó a pagarle sus beneficios.  Más de ocho años después, el Sr. Zumaya aún continúa sufriendo de dolor crónico y batalla para caminar.

Cada día en los Estados Unidos, trabajadores de bajos salarios arriesgan su salud y sus vidas prestando servicios básicos en condiciones peligrosas, con protecciones mínimas para ellos o sus familias cuando se lesionan en el trabajo.  Una reciente investigación de NPR y ProPublica descubrió que “los empleadores están pagando las tarifas más bajas en seguros de compensación para trabajadores desde 1970” con recortes a los beneficios “tan drásticos que en algunos lugares prácticamente garantizan que los trabajadores lesionados caerán en la pobreza.”

Para trabajadores sin documentos como el Sr. Zumaya, quienes constituyen más del cinco por ciento de la mano de obra en Estados Unidos, el solicitar compensación y atención médica después de una lesión en el trabajo a menudo es inútil y da lugar a represalias. Trabajadores que han solicitado el pago de su salario, reportado abuso laboral, buscado compensación por lesiones laborales, o reportado acoso sexual por parte de sus empleadores, han sido arrestados y deportados por agentes de Inmigración de Estados Unidos cuando los patrones toman represalias.  Mientras que una reforma migratoria y la Acción Ejecutiva del Presidente Obama penden de un hilo, millones de trabajadores sin documentos permanecen en una posición vulnerable y de explotación, algunos haciendo algunos de los trabajos más peligrosos del país, pero con garantías o recursos limitados cuando se lesionan.

Bajo un memorando del Departamento de Seguridad Interna (DHS por sus siglas en inglés) del 2011 con relación a la aplicación de las leyes de inmigración, trabajadores sin documentos califican para discreción procesal.  Lo que significa que no deben de ser perseguidos para arresto o deportación si son víctimas de abuso en su lugar de trabajo o si han intentado ejercer sus derechos laborales.  Sin embargo, algunos empleadores continúan amenazando a trabajadores sin documentos y los reportan a las autoridades de inmigración cuando intentan hacer valer sus derechos.

Y a pesar del memorando de DHS, en los últimos años, las protecciones legales para trabajadores sin documentos han ido disminuyendo.

En el 2002, en Hoffman Plastic Compounds v. NLRB, la Corte Suprema de los Estados Unidos sostuvo que un trabajador indocumentado, que fue despedido ilegalmente por participar en actividades sindicales protegidas, no podría recibir pago retroactivo – i.e., el salario que hubiera ganado si no lo hubieran despedido.  Mientras que algunos estados, como California, si reconocen mayores derechos laborales para trabajadores indocumentados, algunos otros se envalentonaron por la decisión Hoffman y limitaron o hasta eliminaron protecciones laborales básicas, como compensación por lesiones.  La expansión de estas leyes han puesto en mayor riesgo el bienestar de una creciente clase marginada de trabajadores explotados, contratados para trabajos peligrosos y de bajo salario, pero con una limitada capacidad para protestar y reportar abusos y de obtener alguna indemnización cuando esos ocurren esos abusos.

En respuesta a esta espiral en declive, la ACLU, el Proyecto Nacional de Leyes de Empleo, y la Clínica Legal Transnacional de la Universidad de Pensilvania presentaron un recurso en el 2006 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuestionando el fracaso del gobierno de los Estados Unidos para proteger a nuestros clientes – y a millones como ellos – de explotación y discriminación en su lugar de trabajo.  Las leyes de derechos humanos reconocen los derechos de los trabajadores, independientemente de su estatus legal, a ser tratado con humanidad y justicia, sin discriminación.

El 16 de marzo – casi 8 años después – nuestros clientes finalmente tendrán una audiencia ante la Comisión y una oportunidad de que se les reivindique su derecho a un trato justo.  Estas historias, como las de otros millones de trabajadores sin documentos en Estados Unidos, nos recuerdan lo que está en juego para los trabajadores que apoyan nuestra economía y efectúan algunos de los trabajos más peligrosos pero que laboran en las sombras.

Y mientras que esperamos la tan prometida reforma migratoria y protecciones laborales más fuertes, hacemos un llamado al gobierno de Estados Unidos para garantizar que trabajadores indocumentados no sean deportados por hacer valer sus derechos.

Para conocer más sobre los derechos de los trabajadores y otros temas de libertades civiles; Regístrate para recibir nuestras alertas de noticias, síguenos en Twitter, o dale like a nuestro Facebook.

 
 

©2017 ACLU of Northern California, reservados todos los derechos. Normas de intimidad en Internet (Privacy Statement) | Acuerdo para el uso (User Agreement)