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Karma: Empresa de Prisiones Privadas intenta criticarnos y falla, terriblemente

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May 20, 2014

Por Carl Takei, ACLU Proyecto Nacional de Prisiones

¿Cómo saber cuándo una empresa de prisiones privadas está desesperada? Cuando sus cabilderos y representantes de relaciones públicas empiezan a criticar a la ACLU por sus “políticas y posturas”.

Estos nuevos puntos de conversación de “políticas y posturas” son terriblemente irónicos viniendo de la Corporación Correccional de América (CCA por sus siglas en inglés) – la empresa más antigua y grande de prisiones privadas con fines de lucro en América.  ¿Acaso la compañía se ha olvidado de los más de $18 millones que ha gastado en cabildeo a nivel federal desde 1999? ¿Y qué hay de todo el tiempo que han invertido en litigar agresivamente a nivel estatal para proteger a sus prisiones de tener que cumplir con las leyes de transparencia y abrir sus archivos? ¿Y qué hay sobre todo el dinero que han vertido en contribuciones de campañas para obtener favores de políticos?

Cuando te enfrentas a una crisis de relaciones públicas, me imagino que es comprensible que intentes probar nuevos mensajes.  Pero estoy seguro que RRPP 101 advierte sobre el riesgo de lanzar piedras cuando vives en una muy conocida casa de cristal. 

Para ser justos, tenemos que reconocer que nosotros iniciamos las críticas, eso es si llamamos “crítica” a exponer el historial de abuso, negligencia y mala gestión de CCA.

La semana pasada, como parta de nuestra campaña “¿Quién es CCA?”, la ACLU presentó más de 23,000 peticiones al Gobernador de Tennessee Bill Haslam exigiéndole que termine los contratos estatales con CCA.  La intención de esta acción era pegarle a CCA en territorio familiar – las oficinas centrales de la empresa se encuentran en Nashville – y que los residentes de Tennessee  pudieran manifestar que ya están cansados de que sus impuestos se conviertan en ganancia para CCA.

Parece que el golpe les llegó.

La respuesta del equipo de relaciones públicas de CCA fue débil, a lo mucho.  La jugada de defensa principal que utilizó CCA fue una que ya han intentado anteriormente: citar el ahora infame estudio de Temple University , que tiende a ser favorable para ellos.  El problema, como otros lo han señalado una y otra vez, es que el estudio fue financiado por la industria de prisiones con fines de lucro, y sus autores actualmente se encuentran sujetos a una investigación de ética.

Cuando la ya desgastada jugada no funcionó, CCA dirigió su ira hacia la ACLU: “Es desafortunado que la ACLU esté abogando contra esos beneficios [de prisiones privadas] sin que ellos estén proponiendo ningún tipo de solución a los retos que enfrenta nuestro sistema de correcciones.  La sobrepoblación y costos exorbitantes no se resuelven con políticas y posturas”.

He aquí la cuestión: la ACLU ha ofrecido soluciones a los problemas de sobrepoblación y costos exorbitantes en prisiones.  Nuestra respuesta es sencilla: terminar con el encarcelamiento masivo.  Nuestro plan tiene cinco componentes: terminar con la guerra contra las drogas; terminar las sentencias excesivas, como la ley de multireincidencia y las condenas mandatorias mínimas; incentivar prácticas inteligentes; eliminar el encarcelamiento innecesario; invertir en mejores sistemas.

Es una lucha difícil, pero estamos trabajando en todo el país, con aliados conservadores y liberales, para que suceda.  Si tenemos éxito, estas reformas cortaran la adicción de nuestro país por encarcelar – y destruiría el modelo de negocios de la industria de prisiones privadas.  CCA admite en sus reportes anuales que algunos de los “factores de riesgo” para CCA son la reforma a las leyes de droga, sentencias mínimas por crímenes no-violentos, mayor uso de aparatos de supervisión electrónicos económicos en lugar de encarcelamiento, y reducción en los índices de delincuencia.

Durante las últimas cuatro décadas, nuestro país ha ampliado incesablemente el tamaño de nuestro sistema de justicia criminal – han desperdiciado innecesariamente muchas vidas, gastado trillones de dólares de los contribuyentes, y han permitido que el encarcelamiento con fines de lucro se propague creando así una industria multibillonaria.  Como dijo un ministro de Tennessee “Cuando esto sucede en nuestra comunidad, dice algo sobre la condición general de quienes somos – no solo en las comunidades de los excluidos, desposeídos, y oprimidos, sino en todas partes”. 

Es hora de que tomemos otro camino – y dejemos a CCA tras de nosotros.

 
 

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