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La ACLU y Windsor: "El futuro es nuestro. La igualdad está en el ADN de este país"

Por Anthony D. Romero, director ejecutivo de la ACLU.
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Edie Winsor y su esposa Thea

Edie Winsor y su esposa Thea

March 29, 2013

Me senté en el Tribunal Supremo ayer a escuchar los argumentos históricos en el caso Windsor. Sentí una mezcla de orgullo, esperanza, asombro, ira, frustración y optimismo. En varias ocasiones, no supe si podría contener mis pensamientos y emociones de estallar de una manera audible.

A pesar de que estoy entrenado como abogado y normalmente puedo contener mis opiniones relativas a la competencia federal, el federalismo y los derechos del estado mientras son debatidos - así no es como me encontraba ayer.
Ayer, yo estaba viviendo desde mi corazón – no desde mi mente.

Sentí orgullo. Me senté en el tribunal como el director ejecutivo de la Unión Americana de Libertades Civiles, que representa a Edie Windsor en este caso. La ACLU tuvo su primer caso sobre derechos de las personas gay en 1936.  El primer caso sobre matrimonio para parejas del mismo sexo fue en 1971. Hemos estado a la vanguardia de la lucha por la igualdad LGBT desde hace casi 80 años. Estoy orgulloso de que la ACLU haya tenido tanto el valor como la capacidad de defender la causa aún y cuando parecía imposible.

También me sentí orgulloso a nivel personal - como hombre gay. Para la comunidad LGBT el haber llegado a este punto de nuestra lucha - exigiendo la plena igualdad y dignidad por parte de nuestro gobierno – que se había tardado ya mucho tiempo en llegar. Durante muchos años, muchas personas LGBT humildes y sin pretensiones hemos aceptado el prejuicio y la discriminación impuesta a los gays como parte de la vida. Ya no es así. En ningún lado. De parte de nadie.

También me sentí impresionado. Impresionado de que tenemos una democracia que toma estas cuestiones tan en serio como debería. Es increíble que tengamos un mecanismo compensatorio en Estados Unidos - los tribunales – para proteger los derechos de la minoría de los caprichos de la mayoría. Yo estaba asombrado por el poder, la gravedad y la importancia de la Corte. Lo que la Corte decida en el caso de Edie afectará la vida de una mujer maravillosa que he llegado a apreciar y admirar. Pero también afectará las vidas de millones de estadounidenses para las generaciones venideras.

También sentí ira. Paul Clement, el abogado que argumentó que DOMA debe ser acogida, realmente me molestó. Les dijo a los jueces y a las personas en la sala que DOMA no fue impulsada necesariamente por la animosidad contra los gays. ¿Me estás tomando el pelo? Quise decir en voz alta "esas son sandeces Paul y tú lo sabes." DOMA se trata justamente sobre odio y animosidad anti-gay. Si a la gente gay como yo se les permitiera casarse, la institución misma del matrimonio se vería amenazada, dicen los homofóbicos. Vamos a por lo menos ser honestos y aceptemos que el prejuicio contra los homosexuales fue la leche materna que alimentó el nacimiento de DOMA. Defender DOMA significaría que el Tribunal respalda dicha discriminación o prejuicio. Acabar con ella sería un gran paso hacia el fin del odio y la discriminación que aún existe en nuestro país.

Y sentí frustración. Incluso mientras estaba de pie en las escaleras de la corte abrazando a Edie, algunas personas llevaron pancartas llenas de odio que decían que los gays no merecen el derecho a casarse. Dos de ellas decían "los maricones son bestias" y "pena de muerte para los maricones." Me tomé una foto en frente de ellos. Por supuesto, yo apoyo su derecho a protestar, pero sus pancartas son un recordatorio frustrante de que incluso si ganamos este caso - y yo creo que lo vamos a ganar - la batalla estará lejos de ser ganada. Nuestros adversarios van doblar sus esfuerzos y luchar aún más fuerte.

Pero terminé el día sintiéndome optimista. Un joven que conocí hace ocho años, cuando tenía 16 años de edad, se acercó a mí y me dijo que había llegado a la Corte Suprema para prestarnos su apoyo a nosotros y a Edie. Viendo su determinación y optimismo, y el optimismo de los miles de otros jóvenes como él en la corte, supe que estábamos en el lado correcto de la historia. Que no importa lo difícil que nuestros oponentes nos den la batalla, nosotros nos levantaremos a luchar. Que nosotros contamos con legiones de activistas que serán vigilantes de todo este proceso de cambio hasta que la plena igualdad para todas las personas LGBT está asegurada.

El futuro es nuestro. La igualdad está en el ADN de este país. Creo que muy pronto a la gente LGBT se le concederá su plena igualdad ante la ley. Ese es el Estados Unidos que yo conozco y amo. Tengo fe en nuestro futuro.

 
 

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