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La [técnica de] “tiempo fuera” es para los niños. Esto no lo es

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November 27, 2013

Por Amy Fettig, del Proyecto de Prisiones de la ACLU Nacional y Tanya Greene, Consejera de Políticas y Activismo

“He desarrollado técnicas para sobrevivir. He aprendido a jugar al ajedrez con otros [niños] a través de una pared de seis pulgadas para mantenerme ocupado. Pero a otros, esto los destruye, los convierte en [una persona] violenta o suicida “.

Estas son las palabras de Lino Silva, quien había sido encarcelada en un centro de menores por más de siete años, al momento de escribirlas. El “esto” que menciona es la incomunicación, una práctica que los centros de menores utilizan habitualmente en los aproximadamente 70.000 niños en este país que están bajo su cuidado en un día cualquiera.

Para Lino, las condiciones de aislamiento fueron tan devastadoras que ella cree que muchos de los niños sometidos a esta práctica no iban a poder desenvolverse en ningún otro lugar que no sea una cárcel para adultos:

Estar en una habitación durante 21 horas al día es como una pesadilla, como si quisieras gritar, pero no se puede. Quieres estirar las piernas, caminar durante más de un par de metros. Te sientes atrapado. La vida se vuelve distorsionada. Te duchas, comes, duermes, y defecas en la misma pequeña habitación. En el mismo pequeño fregadero, que donde te “duchas”, sacias tu sed, te lavas las manos después de usar el inodoro, y calientas tu cena fría en una bolsa.

Para los niños, un corto tiempo a solas a veces puede ser necesario para disipar un momento de crisis. Pero esto no le da licencia a los centros de menores de ocultar su práctica de someter a los niños a aislamiento prolongado detrás de eufemismos aparentemente inocuos como “tiempo fuera”, “cuarto de confinamiento”, “participación restringida”, o un viaje al “lugar de reflexión.” Estos términos ocultan el hecho de que las horas de aislamiento pueden ser muy perjudiciales para los jóvenes.

Hace unos días, la ACLU publicó “Solo y Asustado: Niños recluídos en confinamiento solitario y aislamiento en Centros Correccionales y de Detención Juvenil”. Este reporte destaca lo que sabemos: que el [aislamiento] solitario puede causar daños psicológicos, físicos y del desarrollo, extremos. Para los adultos, los efectos pueden ser persistentes problemas de salud mental o, peor aún, el suicidio. Y para los niños, que aún están en desarrollo y quienes son más vulnerables a un daño irreparable, los riesgos de aislamiento se magnifican – especialmente para los niños con discapacidades o historias de trauma y abuso.

Tal como lo deja claro nuestro nuevo informe, los centros de menores han estado encerrando a niños en el aislamiento físico y social por días, semanas y hasta meses. Celdas de aislamiento a menudo no tienen ventana o vista al mundo exterior más allá de las paredes de las celdas. Mientras permanecen encerrados, los niños se ven privados con regularidad de los servicios, programas y otras herramientas que necesitan para un crecimiento sano, educación y desarrollo. A veces ni siquiera se les proporcionan acceso a los libros de la escuela. Dentro de este reducido espacio, pocas cosas distinguen a una hora, un día, una semana o un mes del siguiente.

Nuestra prioridad debe ser proteger a los niños, ayudándoles a crecer y convertirse en adultos productivos y saludables. Cuando los niños se desvían de su curso, hay que rehabilitarlos lo más rápida y eficazmente posible. Podemos acercarnos a este objetivo al garantizar que los niños de todo el país ya no estén encerrados en solitario con poca supervisión pública, conocimiento, o límites legales –lo cual socava el desarrollo saludable del niño y , en última instancia , la seguridad de la comunidad. Ha llegado el momento de abolir la [práctica de] incomunicación en los niños, y limitar estrictamente y regular de forma uniforme las prácticas de aislamiento. Con este fin, los legisladores estatales y federales, los gobiernos locales y los administradores de detención de menores y centros correccionales deben embarcarse de inmediato en una revisión de las leyes, políticas y prácticas que dan lugar a niños detenidos en régimen de incomunicación o aislamiento prolongado, con el objetivo de prohibir todas las prácticas nocivas.

Para más soluciones al problema de la incomunicación de menores, eche un vistazo a todo el informe Solo y Asustado, y nuestro material informativo para activistas de No Child Left Alone [Ningún niño dejado solo].

Este blog fue publicado originalmente en el Blog de Derechos de la ACLU Nacional el  Miércoles, 20 de noviembre 2013. Texto original en inglés.

 
 

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