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Los Niños No Están Bien: Estados Unidos Falla en Proteger a Jóvenes en esta Crisis

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July 11, 2014

Por Sarah Mehta, Investigadora, Programa de Derechos Humanos de la ACLU

Traducido del inglés

A principios de año, me encontraba sentada en  una oficina de migración en Nogales, México, alrededor de niños que habían sido recientemente deportados de Estados Unidos.  Todos los niños con los que hablé, de edades de entre 11 a 17 años, habían viajado solos a Estados Unidos antes de que agentes de la Patrulla Fronteriza de E.U. los arrestaran.  Hablaron de haber tenido frío, hambre, y miedo mientras estuvieron en celdas de detención en Estados Unidos.

Se les dijo que tenían que firmar una forma para poder ser liberados, pero ninguno sabía lo que era.  Jesús, un niño mexicano de 16 años, dijo “solo te la ponen [la forma] frente a tu cara y te dicen ‘firma’. No nos daban ninguna información”.  Los niños se veían aturdidos y aún aterrorizados, pero ya habían perdido su oportunidad de ser escuchados en Estados Unidos.

La ley William Wilberforce de Reautorización para la Protección de las Víctimas del Tráfico de 2008, dispone que un menor mexicano no acompañado puede ser repatriado a México sólo si no corre peligro allá y tiene la capacidad para decidir su regreso.  De otra manera, se le tendría que otorgar una audiencia antes un juez.  No obstante, en la práctica, la mayoría de los menores mexicanos que llegan solos a la frontera son deportados de los Estados Unidos, usualmente sin que nadie se haya tomado la molestia de determinar (como lo requiere la ley) si al regresarlos se les pone en serio peligro.  Estas evaluaciones son la única salvaguardia para muchos niños que buscan ayuda, pero a menudo no ocurren en lo absoluto.

Actualmente, algunas personas en Washington están sugiriendo que ampliemos este proceso para incluir a menores no acompañados que están huyendo de la violencia en Centroamérica – los mismos procesos fallidos que con demasiada frecuencia ponen a los niños mexicanos de nuevo en peligro.  Pero esto condenaría a más niños al peligro.

La ACNUR entrevistó a 102 menores no acompañados mexicanos y encontró que el 64 por ciento de ellos tenía potenciales necesidades de protección básicas, basados, por ejemplo, en pandillas o violencia de los cárteles.  De acuerdo a un reporte reciente de  Refugiados Internacional, las actividades violentas en México están en “sus niveles más altos en más de 15 años”.  Los niños, en particular, son blanco de secuestros, asesinatos, extorción y desapariciones.  Aun así los niños que están huyendo de la violencia son ignorados y rechazados en nuestras fronteras.

La ACLU entrevistó a 13 niños en México, pero solo uno, Héctor, dijo que apenas si le hicieron algunas preguntas sobre si tenía miedo de regresar a México o si quería ver a un juez.  Héctor recuerda: “Pregunté si había alguna ventaja y él [oficial] dijo, ‘No, probablemente no haya ningún beneficio.  Tu acabas de cruzar el desierto por lo que serás deportado.’”

Este inadecuado sistema debe de ser reformado para proteger mejor a los niños, no ampliarse para negarles sus derechos a más niños.

 
 

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