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Cuando la Policía Vigila Actividades Políticas, la Democracia Sufre

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May 30, 2014

Original en inglés por Carol Rose y Kade Crockford. Traducción por Nathalie Rengifo Alvarez.

¿Qué tiene en común el alcalde de Boston Marty Walsh con activistas por la paz, ambientalistas y la Unión Americana de Libertades Civiles? Todos aparecen en las bases de datos creados por el Centro de Inteligencia Regional de Boston (BRIC) del Departamento de la Policía de Boston.

De acuerdo con documentos obtenidos por la Asociación de Fondos de Justicia Civil y publicadas en el New York Times el pasado viernes,  funcionarios policiales de Boston, asignados al BRIC, un centro regional de "anti-terrorismo", mantienen control sobre las actividades políticas del ex legislador estatal Walsh y de docenas de otras personas seguidoras de la ley.

El hallado documento revela que los agentes de policía de Boston y los analistas del BRIC pasaron cientos o miles de horas - y gastaron un sinnúmero de dólares de impuestos - recolectando y compilando enormes cantidades de información acerca de las personas, incluyendo Walsh, simplemente porque hablaron en 'Occupy Boston' o eventos relacionados, durante el otoño y principios del invierno de 2011.

Esta información sobre los individuos ponentes y los grupos, fue almacenada en el BRIC, uno de los dos llamados "centros de fusión" en Massachusetts que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) estableció para capturar terroristas.

¿Usted dice que el alcalde Walsh no es un terrorista? Tampoco es Bill McKibben, el famoso portavoz del medio ambiente. Ni lo son la establecida Nancy Murray, Directora de Educación Pública de ACLU Massachusetts, el profesor de MIT Noam Chomsky o el magnate del rap Russell Simmons. Pero todos aparecieron en la base de datos del BRIC, porque se atrevieron a hablar en eventos afiliados a 'Occupy Boston'.

En 2012, la ACLU de Massachusetts y la Asociación Nacional de Abogados (National Lawyers Guild) publicaron un informe criticando al Departamento de Policía de Boston por tácticas de control similares a las de los llamados “escuadrones-rojos” de los 1920s. El reporte, titulado "Vigilando la Disidencia", también se basó en documentos internos del BRIC obtenidos  a través de una demanda de registros públicos. Lo expuesto reveló cómo el BPD desperdició recursos públicos rastreando las actividades políticas legales de decenas de personas y varias organizaciones pacifistas, incluyendo los Veteranos por la Paz y Codepink.

Nuestros clientes, veteranos de guerra y trabajadores sociales, entre otros, fueron clasificados como "extremistas" simplemente por protestar contra las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán.

En respuesta a esta revelación, un abogado del BPD dijo que los registros sobre grupos pacifistas se mantuvieron en el BRIC debido a un "fallo informático" y serían borrados. Ahora parece que la vigilancia política es una característica del BRIC, no un error informático.

Esto no tenía que ser de esta manera. Al menos un centro de fusión, en Delaware, se negó a llevar un registro del movimiento 'Occupy', citando la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense y el enfoque del centro en crímenes reales, en lugar de asuntos de expresión. El Departamento de Policía de Boston parece haber tomado el enfoque contrario.

Los registros del BRIC nuevamente descubiertos contienen detalles precisos sobre quién estaba en la plaza Dewey, cuándo y con qué propósito. Nada era demasiado pequeño para los analistas del BRIC para anotarlo en los registros que fueron distribuidos diariamente como "boletines de seguridad nacional" a un número desconocido de corporaciones  de seguridad privada y organizaciones policiales a nivel estatal o incluso nacional.

¿Por qué supuestos analistas antiterroristas mantuvieron estos registros de personas que respetan la ley? ¿Qué posibles motivos de seguridad pública se sirvieron con esta vigilancia política?

En la parte superior de muchos de los documentos hay una exoneración de responsabilidad afirmando que la información contenida en el mismo es "proporcionada para conocimiento debido a la posibilidad de que estos eventos resulten en el aumento de las multitudes o de las condiciones del tráfico."

Eso suena razonable. Excepto que no es cierto.

De hecho, una gran cantidad de la información en los documentos no tiene nada que ver con las multitudes o el tráfico. Agentes de la policía de Boston documentaron clases de yoga, ceremonias religiosas, conciertos musicales y charlas educativas. Los empleados del centro de fusión incluso llevaron la cuenta de cuántas personas estaban planeando asistir a los eventos que tuvieron lugar en los campus privados fuera de los límites de la ciudad - sobre todo en las universidades de Harvard y Tufts.

¿Desde cuándo están los analistas de los centros de fusión de Boston encargados ​​de monitorear el tráfico y las multitudes en los campus universitarios privados de Cambridge y Somerville? ¿Qué tan real es la amenaza planteada por un puñado de personas que intentan hacer yoga? ¿Por qué los funcionarios del BRIC consideraron adecuado reportar sobre ceremonias religiosas y conferencias políticas? ¿Qué tienen que ver esos acontecimientos con las condiciones del tráfico?

¡Qué trágico desperdicio de tiempo, dinero y energía!

La página web de la policía de Boston afirma que el BRIC es esencial para la lucha contra la delincuencia y el terrorismo:

La información recogida por el BRIC señala áreas de delincuencia, tiroteos y violencia de pandillas, así como ayuda a identificar los principales actores y ex delincuentes que regresan a nuestros vecindarios. Financiado por el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., el BRIC también suministra inteligencia vital para los planes de contraterrorismo del Departamento.

Pero esa afirmación no coincide con lo que la ACLU encontró en el 2012 o con lo que la Asociación de Fondos de Justicia Civil encontró en el 2014.

A lo largo de las miles de páginas de documentos compilados por los empleados del BRIC, no hay ni una sola mención de alguna amenaza terrorista relacionada con 'Occupy Boston'. Esto se debe a que era un movimiento de protesta pacífica por justicia social y económica - como cualquiera de los oficiales y analistas que mantuvieron una constante y diaria vigilancia  de cada movimiento de los disidentes, debe haber conocido muy bien. La disidencia no es terrorismo, y el discurso político no es un crimen.

Monitorear personas basándose en su discurso político es una pérdida de recursos públicos que hiela nuestra democracia sin hacernos más seguros. El problema no es un "error de computadora", es un problema técnico en la gobernabilidad democrática, y debe ser reparada.

 
 

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