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Liberar el voto: privación de derecho al voto para personas ex convictas en Florida

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November 4, 2013

Joyce Hamilton Henry
Directora regional de la ACLU en el Centro de la Florida
En 2011, vimos una jugada triple de supresión de votantes con el tema de la redistribución de distritos, la ley HB 1355 (conocida como la Ley de Supresión al votante), y los cambios regresivos a las Reglas de Clemencia de Florida. La legislatura de la Florida es responsable de los dos primeros y bueno, hay que darles el crédito de que trataron de solucionar algunas de las confusiones que ellos mismos crearon. Pero Florida todavía no está libre de culpas debido a la privación de derechos.

Me entristece decir que la Florida ocupa un lugar destacado en la lista de estados que privan del derecho al voto a las personas  de forma indefinida después de que se han reincorporado a la comunidad. Y como resultado, esta negación de derechos, hecha por nuestro estado a las personas con condenas por delitos previos, está a punto de pasar bajo el microscopio internacional de derechos humanos.

En 2011, la Junta de Clemencia -la cual consiste en el Gobernador Scott, Pam Bondi, Jeff Atwater, y Adam Putnam- tontamente decidió que no era suficiente que los ciudadanos que regresaban [a nuestras comunidades] se enfrentaran a importantes retos cuando son puestos en libertad, sino que además decidieron hacer más difícil para ellos obtener sus derechos civiles restaurados y por lo tanto más difícil participar plenamente en el proceso democrático. Ahora, un ciudadano que se ha reintegrado a la sociedad debe esperar de cinco a siete años para introducir una aplicación y obtener sus derechos civiles restaurados ¡Y eso no es todo, puede tener un período adicional de dos a cinco años para que las aplicaciones serán procesadas! Mientras tanto, han perdido su derecho democrático más básico - el derecho al voto.
Hay muchas consecuencias colaterales para las personas que tienen una condena grave previa. Pierden ciertas licencias profesionales; a menudo no pueden conseguir una vivienda, obtener préstamos gubernamentales, o conseguir un empleo. Esto simplemente facilita la reincidencia debido a la desesperación - la gente desesperada regresa a la delincuencia porque nuestra sociedad ha cerrado todas las demás opciones para ellos. El impacto se propaga hasta llegar a sus familias y sus comunidades.
Hay 5,85 millones de personas que están privadas de sus derechos a nivel nacional debido a pasadas condenas por delitos graves. Entre ellos más de 1.540.000 son residentes de la Florida. Estas son personas que no pueden votar porque cuando se comete un delito en Florida, se pierden los derechos civiles: el derecho a votar, a postularse para un cargo y a servir en un jurado. Has oído bien: más de 1,54 millones. Se trata de una violación de derechos humanos.
Hay otra dimensión al problema de la marginación en la Florida: los afro-americanos se ven afectados de manera desproporcionada. 23% de los afroamericanos en edad de votar - casi uno de cada cuatro - han perdido el derecho al voto. Este es el estatus de la Florida en comparación con otros estados con bajo rendimiento: Florida (23%), Kentucky (22%) y Virginia (20%).
Esta violación de derechos humanos está a punto de hacer que la Florida - y toda la nación – sea sometida a un serio escrutinio internacional. Este mes, estaba programado que los EE.UU. compareciera ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU para revisar si nuestro país está en conformidad con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), un tratado internacional de derechos humanos. Me pidieron viajar a Ginebra para hablar ante el comité e informar sobre la privación de derechos de las personas con condenas por delitos previos y cómo el problema se ha agravado debido a las acciones tomadas por la administración de Scott en Florida en el año 2011.

Debido al cierre del gobierno federal de este mes, la revisión fue reprogramada para marzo de 2014. No es demasiado tarde para que la Junta de Clemencia corrija este gran daño que está haciendo a sus ciudadanos y evite que el tema del derecho al voto en la Florida se convierta en una vergüenza internacional para los Estados Unidos.
Recientemente, Virginia se movió en la dirección correcta y acabó con la privación de derechos que tenía hacia sus residentes, quienes habían sido privados de sus derechos de un modo similar al proceso que ocurre en Florida. Ya es hora de que nuestro estado apoye la reintegración de los ciudadanos a la sociedad a través de la restauración de sus derechos civiles.
Si me hubiera ido a Ginebra para la revisión de la situación de los EE.UU. en conformidad con el PIDCP, habría dicho todo esto y más. Me habría encantado tener que informar algo distinto. Y ahora, el retraso inesperado ha dado a nuestro estado más tiempo para corregir este mal ¡Acompáñame en este esfuerzo de pedirle a la Junta de Clemencia de Florida que libere el voto en nuestro estado!

 
 

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